Refugio: la memoria de las letras
Tomás Gorria
Durante su condición de capital de la Segunda República Española (desde el 7 de noviembre de 1936 al 31 de octubre de 1937), Valencia enfrentó la constante amenaza de bombardeos franquistas ejecutados por la aviación de Mussolini. En respuesta, se construyeron alrededor de 270 refugios antiaéreos en la ciudad y en los pueblos circundantes. La Junta de Defensa Pasiva, creada en 1937, supervisó la construcción de estos refugios para proteger a la población civil. Su ubicación, especialmente aquellos financiados por la Junta, se señalaba con rótulos característicos, algunos de los cuales, como los de las calles Alta y Serranos, o Plaza de Tetuan (en vertical), han perdurado en el tiempo. Otros, como los de las calles Gobernador Viejo o Espada, han sucumbido al paso del tiempo.
Mucho se ha especulado sobre la autoría del diseño de este emblemático rótulo: algunos planos de Goerlich (entonces arquitecto municipal de Valencia durante la República) contienen rótulos similares (observe la F y la R en la imagen inferior), como el proyecto del Frontón Valenciano, lo que podría dar una pista sobre su origen. En todo caso, se trata de una composición tipográfica original que no parece construirse a partir de un alfabeto comercial. Aunque su influencia constructivista o art decó es clara, también podemos encontrar alguna reminiscencia de tipografías geométricas como la Futura de Paul Renner (en su versión denominada Black) o diseños coetáneos muy similares, como el de la cajetilla de Ideales (diseñada por Carlos Vives en 1936 y desarrollada en 2015 por Víctor Navarro Barba con la fuente Eutopia), o el anuncio de la marca valenciana de refrescos Diana. Quizás la referencia más clara sea la tipografía Ciclope de Guido Modiano (1899-1943), diseñada para la Fonderia Tipografica Reggian y publicada en 1930. Por otra parte, podemos encontrar rótulos construidos con esta tipografía geométrica o similar en multitud de ciudades, y a modo de ejemplo, reseñamos la imagen que encontramos en Fertilia, la ciudad construida ex novo por el gobierno de Mussolini en las cercanías de L’Alguer. Dos contextos coetáneos aunque bien diferentes: la Valencia republicana y la Italia fascista.

Otra posibilidad es que la composición del rótulo esté confeccionada a raíz de los alfabetos modulares que se utilizaban en aquella época con diversas piezas geométricas de varios tamaños para formar palabras, sobre todo para marcas, como las Figuras Geométricas, comercializadas por la Fundición Iranzo a principios de la década de los 30. Si analizamos las letras, pueden descomponerse en estos segmentos: triángulos, circunferencias o cuadrados.

Muchos diseñadores valencianos han sentido una especial fascinación por este rótulo, que es sin duda el más significativo de la ciudad. Kike Correcher desarrolló en su momento un alfabeto inspirado en estas siete letras. Por otra parte, Dídac Ballester diseñó el logotipo de la Valencia Disseny Week con el diseño del Refugio como referencia. Tomás Gorria elaboró para el Ayuntamiento de Valencia, durante el episodio del buque Aquarius, un logotipo en el que se hacía referencia a la ciudad como espacio para los refugiados. Finalmente, Iban Ramón también utilizó el recurso de las piezas modulares básicas en el logotipo que diseñó para la capitalidad de diseño de 2022, probablemente recordando aquel diseño de 1936.

El Ayuntamiento de Valencia, durante la pasada legislatura, restauró el Refugio de la calle Serranos, así como su rótulo. También el del propio Ayuntamiento o el de Massarojos, construyendo un rótulo ex novo, partiendo del diseño original. Por otra parte, la Fundació del disseny de la Comunitat Valenciana ha incluido este rótulo en su listado que recopila los iconos del Diseño Valenciano, testimoniando la relevancia gráfica y simbólica de este diseño. Virginia Lorente, desde Atipical Valencia, lo ha convertido en un singular souvenir de la ciudad, en camisetas y letras corpóreas. El logotipo de Valencia Remember, la Asociación editora de esta revista, también está inspirado en esta composición tipográfica.
En todo caso, la desaparición de algunos de estos rótulos testimonia el escaso o nulo interés que la administración ha mostrado acerca de la conservación de uno de los elementos patrimoniales más olvidados de nuestras ciudades: la tipografía urbana



