Cerámica,publicidad y arquitectura
Un repaso por los paneles cerámicos publicitarios de Valencia y alrededores, algunos de los cuales ya no existen o se encuentran en viás de desaparición
Tomas Gorria
fotos: Tono gimenez / juan nava
Hoy nos puede parecer difícil de imaginar, pero hubo un día en que no había publicidad en las calles de las ciudades. Claro que tampoco había publicidad en la radio, en la televisión o en internet, porque tampoco existía nada de eso. Posiblemente el primer medio publicitario público fueran las inscripciones o grafitis y más tarde los anuncios impresos por xilografía o por tipos de madera adheridos a las paredes, los carteles. Más tarde, gracias a la litografía, llegaría el esplendor del color y la composición a las paredes de nuestras ciudades.
Un día, quizás a principios del siglo xx, a alguien se le ocurrió que el papel era un medio demasiado efímero para que los mensajes permanecieran en las paredes y pensó que un buen medio era fijarlos a través de paneles cerámicos, que posibilitaban, además de la permanencia, unas soluciones estéticas (colores, brillo) que no permitía el papel. En nuestra ciudad, además, existía una importante tradición cerámica en Manises y eso parecía posibilitar que este tipo de anuncios tuviera relevancia.
Pero en Valencia, lamentablemente, no existen demasiados anuncios producidos en paneles cerámicos, porque aportan al paisaje urbano soluciones visuales muy atractivas, como sí puede apreciarse en otras ciudades como Madrid, Lisboa o Barcelona. Como la que ofrece a la mirada del paseante el mural cerámico más relevante de nuestra ciudad, el que está ubicado en la calle Blanquerías, en la pared exterior del jardín del antiguo convento de San José y Santa Teresa y que publicita la marca Philips con el lema «mejores no hay». Se puede reconocer el uso del entubado, “decorado cerámico introducido en España por las empresas de Manises de principios de siglo xix, utilizado en Bélgica e Inglaterra para las cerámicas de gusto Modernista y Art Nouveau”, tal y como recoge la información disponible en el expediente (en la web del Ayuntamiento de Valencia) que lo define como Bien de Relevancia Local. El panel fue propuesto a Philips por el empresario valenciano José Carpi Ibáñez, alrededor de 1957. Es sin duda el mural cerámico publicitario más emblemático de la ciudad y urge una restauración que lo proteja y recupere.
Con la misma técnica del entubado fueron realizados algunos de los paneles cerámicos publicitarios que podemos ver en la zona metropolitana de Valencia. El conocido mural de Nitrato de Chile, que fue distribuido por toda la geografía española en la década de los treinta, producido por la casa de azulejos valenciana Ramón Castelló. Podemos observarlo en Cases de Bàrcena, Godella y Quart de Poblet, así como un curioso anuncio de la competencia (Nitratos de Noruega), sito en el pueblo de Albalat dels Sorells.
Otro de los paneles cerámicos más emblemáticos es el que aparece anunciando la casa de muebles El negrito, obra de Cerámicas Peyró, de Valencia y que tenía (la tienda cerró, en 2012) su réplica en el interior de la tienda de muebles, en la calle Comedias.
Francisco Lahuerta fue un importante empresario del sector de la cerámica en Manises durante el segundo cuarto del siglo xx, y realizó murales publicitarios para diversas marcas (Codorniz, Ron Negrita o Agua de Solares). En Valencia podemos recrearnos la az con los murales que realizó para la Sociedad Anónima Electra Valenciana, que destacan por su potente composición tipográfica, a modo de tampón circular.
Otra de las firmas que podemos ver en algunos de los paneles cerámicos de nuestra ciudad (como el de la calle Sorni o el de la Fábrica de aceites de la Avenida del Puerto) es ee Valencia Industrial, de los hermanos Bayarri y que se ubicó en Burjassot, a principios del siglo xx.
En la calle Trench sorprende encontrarnos con una fachada-anuncio. La que anuncia un Centro de específicos, sueros y vacunas, posiblemente de principios del siglo xx. Es muy probable que este eficaz sistema de rotulación y de publicidad estuviera presente en más fachadas de nuestra ciudad, (como el de los azulejos verdes de Bodegas Zea, en la Avenida del Puerto) que sí podemos observar en fotografías antiguas.
Tipografía y diseño gràfico al servicio de una publicidad que ya no cumple su función y que permanece más allá de la tiranía del target o del clic conformando el paisaje urbano de nuestra ciudad como una isla de un pasado que el paseante todavía puede rememorar y recrear.





