La huella de Goerlich en Valencia
Al arquitecto Javier Goerlich Lleó (Valencia, 18861972) se debe, en gran medida, la fisonomía moderna de la ciudad de Valencia, a la que dedicó una intensa actividad profesional entre 1914 y los primeros años de la década de 1960.
Texto: Tito Llopis
Fotografias: Tono Gimenez
Imagen superior: Edificio Martí-Cortina, 1942. Avenida Oeste 35
Su valiosa y abundante obra, urbanística y arquitectónica, se circunscribe tanto al ámbito público como al privado, siendo especialmente relevante su labor como arquitecto, municipal y Mayor, del Ayuntamiento de Valencia. Su larga carrera profesional, ejercida sin interrupción en un único y mismo lugar, ofrece un resumen ejemplar de la problemática arquitectónica y urbana de la primera mitad del siglo XX en una de las grandes ciudades españolas.

Proyecto de Ordenación Urbana del casco antiguo de la ciudad de Valencia
Nacido en Valencia en noviembre de 1886, de padre austriaco procedente de Bohemia (Javier Görlich) y madre valenciana (Asunción Lleó), completó en diciembre de 1913 los estudios superiores de arquitectura en Barcelona. Su vinculación con Valencia, en la que proyectó las más modernas avenidas y edificios, fue mucho más intensa y variada, llegando a desempeñar un papel fundamental en la vida artística y social de esta ciudad.
La presencia actual de su obra profesional y ciudadana es aún muy numerosa e importante, a pesar de que significativas pérdidas y demoliciones han ido mermando el paisaje urbanístico, arquitectónico y emocional de los valencianos del siglo XXI.
Valencia era al final de la década de 1920 una ciudad dispersa e inacabada, necesitada de un nuevo planeamiento capaz de cambiar su modelo de crecimiento, caduco e insuficiente, por otro más acorde con las nuevas teorías urbanísticas y desde consideraciones territoriales de dimensión metropolitana. Javier Goerlich tomará en 1927 las riendas del planeamiento de la ciudad de Valencia y no las abandonará hasta su obligada jubilación en noviembre de 1956. Javier Goerlich tomará en 1927 las riendas del planeamiento de la ciudad de Valencia y no las abandonará hasta su obligada jubilación en noviembre de 1956. En estos casi 30 años hará suyos antiguos proyectos anteriores de Reforma Interior (Martín, Camaña, Ferreres, Aymamí, o Carbonell) y, tras actualizarlos o reformarlos, los llevará a cabo en un tiempo increíblemente corto (recuérdese que el “Proyecto de ensanche de la bajada de San Francisco y de la plaza de Emilio Castelar”, actual plaza del Ayuntamiento, se aprobó en octubre de 1927, las expropiaciones se iniciaron en diciembre de 1928, los primeros edificios se terminaron de construir en 1930, y el mercado de flores instalado en el centro de la nueva plaza se inauguró en enero de 1933).
Javier Goerlich es nombrado arquitecto Mayor del Ayuntamiento de Valencia en marzo de 1931, en pleno tránsito hacia la euforia republicana, y en menos de un año presenta la “Perspectiva del casco de la ciudad interesado por las reformas urbanas”, verdadera síntesis de sus proyectos urbanísticos, una impresionante imagen final de la Valencia soñada en el siglo XIX, dibujada, ahora sí, “a vuelo de pájaro”. Durante los trece años siguientes se concluirá, bajo su estricta supervisión, el “Plano del término municipal de Valencia”, que se había encargado en 1929 a la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral. Con él, 421 hojas de gran formato y dibujadas a escala 1:500, el salto hacia el urbanismo metropolitano ya era posible.
En las dos décadas finales de su trayectoria institucional 1940 y 1950, Javier Goerlich preparará el camino al “Equipo de Madrid”, encargado de redactar el primer Plan de carácter regional y metropolitano (“Plan de Ordenación de Valencia y su Cintura”, POVC), iniciado en 1944 y concluido dos años después; unificando para ello todo el planeamiento vigente o en tramitación, generado desde finales de los años 20.
Y, por último, se dedicará por entero a la redacción de su “testamento final“ sobre la Reforma interior de Valencia, el “Proyecto de ordenación urbana del casco antiguo de la ciudad de Valencia”, de 1949; y a la realización del “Plano Parcial 134” para desarrollar el POVC en el área correspondiente al centro histórico de Valencia.
La Ruta urbanística y arquitectónica proyectada, que comienza en el “edificio RoigVives” (c. Xátiva 4 y 6, 1940-1944) y termina en el “edificio Ripoll (pasaje Dr. Serra 1, 1950-1958), circula por cuatro grandes hitos de la eterna Reforma Interior de Valencia: avenida del Oeste y plazas de la Reina, del Mercado y del Ayuntamiento.




